Otitis del verano

Otitis del verano

Causas

Esta otitis aparece en verano y está directamente relacionada con el calor y el agua, tanto el agua de piscinas como el agua de mar. Afecta principalmente a los niños y adolescentes, ya que son ellos los que pasan buena parte del tiempo veraniego metidos en el agua. El agua, la humedad y el calor son factores idóneos para la proliferación de bacterias u hongos, que pueden afectar a la flora habitual de la piel que recubre el conducto auditivo externo.

¿Por qué se producen?

El conducto auditivo externo es un tubo que mide unos 2,5 cm y que tiene dos partes: una externa formada por un canal cartilaginoso y otra más interna que atraviesa el hueso temporal. Comunica el exterior con el tímpano.

Este conducto está recubierto de piel y sometido a las mismas enfermedades de la piel del resto del cuerpo. Tiene un PH más ácido que el resto del cuerpo y este hecho le confiere un gran poder de protección para evitar el crecimiento de bacterias u hongos.

El jabón, los hisopos de algodón, el champú y el agua de piscina que contiene habitualmente cloro lesionan este manto ácido y dejan la piel del conducto desprotegida. El cerumen (la cera) que fabrican los folículos pilosos y las glándulas presentes en el conducto auditivo externo nos protege y evita el crecimiento de bacterias. Posee una sustancia que lucha contra las bacterias que penetran por el oído y además repele el agua.

A veces un simple baño de playa o piscina puede desencadenar una otitis externa. Los gérmenes infectan primero la piel de la oreja y luego penetran hacia el oído externo, provocando la inflamación del conducto auditivo. Durante un baño prolongado penetra en el oído un exceso de agua que puede provocar la maceración de la piel y la llegada de bacterias, especialmente si entramos en contacto con agua contaminadas. La piel del conducto auditivo se lesiona con facilidad por una limpieza no adecuada o por un frotamiento de la oreja que puede dañar la dermis. Todos los niños son propensos a padecer una otitis en verano.


Gérmenes más frecuentes

Staphylococcus.

Streptococcus.

Pseudomonas.

 

Síntomas

Dolor de oído, a veces intenso, que suele aparecer rápidamente y se acentúa al manipular la oreja.

Aparición de una secreción verdosa, a veces maloliente, que sale al exterior.

Picor o prurito en ocasiones importante.

La pérdida de audición es poco frecuente y, cuando aparece, de poca intensidad.

El dolor es intenso al presionar el pabellón auricular.

 

Evitar las otitis externas del verano

Mantener las orejas limpias y secas.

Después de cada baño se debe limpiar y, sobretodo, secar bien las orejas y los conductos auditivos.

Esta limpieza y secado se debe realizar con un algodón absorbente y NO con hisipos de algodón.

Los hisopos de algodón pueden empujar las secreciones del conducto auditivo externo hacia el interior del oído y provocar infecciones más graves. Por lo tanto NO se deben utilizar.

Otra medida de prevención a tener en cuenta son los protectores auditivos Panadex, hechos a medida y protegen todo el canal auditivo, de manera que, no ingrese el agua.

 

 

Texto adaptado de:  http://salud.ccm.net/faq/2306-otitis-del-verano

 

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